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martes, 16 de octubre de 2012

El daño que hacen las banderas

 

(Voy a ver si encuentro la palabra exacta, la palabra que incite a seguir leyendo. Quizá no deba ser una palabra, mejor una frase que, con fuerza nos meta en la narración. Podría ser un comienzo digno de premio, no tiene porqué ser un premio al mejor, puede ser al peor. Como aquel comienzo: “Era de noche y sin embargo llovía” uno de los peores comienzos de novelas de todos los tiempos. Veamos a ver si lo igualo)

Ahora como se acerca el frio (vamos bien) y necesito una gorra para tapar, no ya mi calva sino mi ancha frente, me acerco a una mercería de las de toda la vida en Badalona. Por esta época más o menos, toca cambiar el escaparate y previsoramente colocar los artículos de otoño-invierno (aunque debe estar empezando la primavera en el Corte Inglés). Voy escuchando la radio y como era presumible, la independencia de Catalunya lo tapa todo, al menos por estos lares. ¿La crisis? ¿la corrupción política? Por favor póngalas detrás der una cortina de independentismo, separe por colores a la gente que eso es muy primario, de hecho debe ser anterior al cerebro reptiliano. Dígales que la culpa de todo la tiene “el otro” el que no piensa como nosotros, dígales que si logramos convertirlos en nuestros peores enemigos todo nos irá mejor, mucho mejor y dígales que si necesita una gorra para el frio eligió mal el momento y el lugar porque esto es lo que encontrará:

lunes, 1 de octubre de 2012

El fotógrafo

 

Si "tonto es el que hace tonterías" parafraseando a Forest Gump. Nosotros somos fotógrafos porque hacemos fotografías, con mejor o peor fortuna, depende de la luz la inspiración y las ganas.

martes, 22 de mayo de 2012

Una imagen que trae olores


Fotografía : Juan Cárdenas

Dicen que los olores evocan recuerdos, imágenes del pasado. A mi me ocurrió lo contrario, una imagen me recordó el olor de las antiguas barberías, ¿alguien recuerda aquel olor?, un escaparate en la Plaça del Pi, la cámara pegada al cristal y la mente divaga con los recuerdos. La barbería de Antonio estaba situada cinco porterías más allá de mi casa, Antonio afilaba su navaja con un cuero y usaba talco en el cepillo para evitar los picores en el cuello. Cuando con nueve o diez años lo conocí, no tenía ni idea de lo que era la miopía, las gafas de Antonio eran dos culos de botella de cava, lo veía batallar con los remolinos de mis hermanos, que agradable cortase el pelo en verano, cuando estrenar un corte al fresco de la tarde era lo que rompía la monotonía de los largos veranos de la infancia. Clica clica clica, el sonido de la máquina cortapelo manual nos adormecía esperando el turno. Mi primer Interviú, ojeado deprisa y con disimulo fue en aquella barbería, las otras revistas, Lecturas y demás y los diarios deportivos añadían su olor al del masaje y el jabón de afeitar. Por contingencias de la vida, que no podíamos haber predicho ni aunque fuéramos hermanos de Casandra, ahora mi trabajo tiene mucho que ver con esto que os cuento.