Si "tonto es el que hace tonterías" parafraseando a Forest Gump. Nosotros somos fotógrafos porque hacemos fotografías, con mejor o peor fortuna, depende de la luz la inspiración y las ganas.
Si "tonto es el que hace tonterías" parafraseando a Forest Gump. Nosotros somos fotógrafos porque hacemos fotografías, con mejor o peor fortuna, depende de la luz la inspiración y las ganas.
“Cuando el primer hombre llegó a la desembocadura del río Besós vio que esta era su tierra. La desembocadura atraía animales, muchas aves y peces. Los terrenos circundantes eran buenos para la agricultura, en caso de haber conocido este hombre la misma. Llegó con su clan, del que formaba parte su familia. Unos cincuenta individuos incluidos los ancianos y niños, que no eran productivos, estos no podían salir a cazar ni recolectar. Ante la ausencia de cuevas ya que el terreno era bastante llano tendrían que vivir todo el año en “coacs”, según su lenguaje, diez mil años después otro hombre llamaría a estas construcciones chozas rudimentarias. Muy cerca de donde se erigiría el ayuntamiento milenios después, nuestro hombre levantó su coac. Lo hizo ayudado por su clan, todo lo que poseían se encontraba en un estado semi-comunitario. Este primer Adrianense junto con su clan tuvo que enfrentarse y expulsar a otros clanes que pretendían vivir en la desembocadura del río, no en vano era la mejor tierra de la zona…”
Sus manos temblorosas y sus ojos llorosos le impidieron seguir leyendo, el Jedemú (abreviación de Jefe de Municipio, antiguamente alcalde) miró a la multitud y siguió hablando, esta vez sin mirar el discurso que tenía en su atril, les explicó que el texto que no había podido seguir leyendo debido a la emoción que le embargaba era el comienzo de la “Historia de la grande San Adrián del Besós”
- Es por esto – continuó- que hay un hecho diferencial Adrianense, un hecho que los otros municipios nos niegan, nosotros somos descendientes de aquel primer hombre que vio la ribera del rio por primera vez.
Un clamor de veinte mil almas se elevó hacia el cielo. El Jedemú siguió con su discurso, habló de fronteras, de gravar con un impuesto a los paseantes extranjeros del parque del rio, de expolio (palabra que al menos quince mil personas no entendieron) de banderas y otros menesteres que la multitud vitoreaba. Cuantas más veces se oía la palabra diferentes mas iguales se volvían todos, más fácil era conducirlos hacia donde su Jedemú quería.
- ¡Independencia!
Se oyó un grito al fondo, lo había conseguido, a este grito siguieron otros, la multitud comenzó a gritar al unísono, el Jedemú se frotó las manos mentalmente. Sin tener que pronunciar la palabra los había llevado al clímax que necesitaba para su propósito. Según el tratado de Mónaco-Antequera, cualquier ciudad en la que el noventa por ciento de sus ciudadanos así lo expresaran se podía erigir en una ciudad libre e independiente, otorgando a su mandatario un poder equivalente al de los reyes de la antigüedad. El Jedemú Antoni Pérez podía llegar a ser conocido en los libros de historia como Antoni I “el liberador”. Siguió soñando mientras veinte mil súbditos lo aclamaban.
Versió en Català:
"Quan el primer Home va arribar a la desembocadura del riu Besòs va veure que aquesta era la seva terra. La desembocadura atreia animals, moltes aus i peixos. Els terrenys circumdants eren bons per a l'agricultura, en cas d’haver-la conegut aquest Home. Va arribar amb el seu clan, del qual formava part la seva família. Una cinquantena individus inclosos els ancians i nens, que no eren productius, aquests no podien sortir a caçar ni recol·lectar. Davant l'absència de coves ja que el terreny era bastant pla haurien de viure tot l'any en "coacs", segons el seu llenguatge, deu mil anys després un altre Home cridaria a aquestes construccions barraques rudimentàries. Molt a prop d'on s'erigiria l'ajuntament mil·lennis després, el nostre Home va aixecar la seva coac. Ho va fer ajudat pel seu clan, tot el que posseïen es trobava en un estat semi-comunitari. Aquest primer Adrianenc juntament amb el seu clan va haver d’enfrontar-se i expulsar altres clans que pretenien viure a la desembocadura del riu, no en va era la millor terra de la zona ... "
Les seves mans tremoloses i els ulls plorosos li van impedir continuar llegint, el Capdemú (abreviació de Cap de Municipi, antigament alcalde) va mirar la multitud i va seguir parlant, aquest cop sense mirar el discurs que tenia en el seu faristol, els va explicar que el text que no havia pogut seguir llegint a causa de l'emoció que li embargava era el començament de la "Història de la gran Sant Adrià de Besòs"
- És per això - va continuar- que hi ha un fet diferencial Adrianenc, un fet que els altres municipis ens neguen, nosaltres som descendents d'aquell primer home que va veure la ribera del riu per primera vegada.
Un clam de vint mil ànimes es va elevar cap al cel. El Capdemú va seguir amb el seu discurs, va parlar de fronteres, de gravar amb un impost als vianants estrangers del parc del riu, de espoli (paraula que almenys quinze mil persones no van entendre) de banderes i altres menesters que la multitud victorejava. Quantes més vegades es sentia la paraula diferents més iguals es tornaven tots, més fàcil era conduir-los cap on el seu Capdemú volia.
- Independència!
Es va sentir un crit al fons, ho havia aconseguit, a aquest crit li van seguir altres, la multitud va començar a cridar a l'uníson, el Capdemú es va fregar les mans mentalment. Sense haver de pronunciar la paraula els havia portat al clímax que necessitava per al seu propòsit. Segons el tractat de Mònaco-Antequera, qualsevol ciutat on el noranta per cent dels seus ciutadans així ho expressessin es podia erigir en una ciutat lliure i independent, atorgant al seu mandatari un poder equivalent al dels reis de l'antiguitat. El Capdemú Antoni Pérez podia arribar a ser conegut en els llibres d'història com Antoni I "l'alliberador". Va seguir somiant mentre 20.000 súbdits l'aclamaven.
P.S. Pedonad las faltas cometidas, Antoni I “el libertador” no tiene la culpa.
Estas cosas si las compartes se hacen más llevaderas, por eso he decidido compartir mi crisis. Como ahora en el 2012 gano lo mismo que hace diez años pero todo está diez años más caro, no querrán los editores, discógrafos, productoras de cine y el bar de la esquina que consuma lo mismo que antes. La culpa no es mía señores es de los impresentables que nos gobiernan, han decidido que no hay dinero para según que cosas y esas cosas son nuestros servicios y sueldos. Permítanme que me atreva a arruinarlos descargando películas, música, libros y cerveza del Alcampo. No me echen la culpa, ustedes tampoco se han adaptado a las nuevas tendencias y han seguido subiendo los precios como si de pisos se tratara. Sufro por esos autores que ahora tienen que vivir con un sueldo diez veces superior al mío y se creen pobres, pero sufro más por esos que no podrán despegar jamás, pero es que la crisis no la puedo llevar yo solo a cuestas y aunque veo parados en todos los colectivos, ¿conocen el caso de algún político pidiendo en el metro?
Para el caso me he preparado bien, bueno me preparé hace un tiempo, cuando todavía podía.
Ipod 32 GB 295 € (léase eurazos), caben muchas canciones aquí, canciones que ya me han cobrado puesto que este producto está fabricado en China y dudo que cueste fabricarlo más de 50 € , lo confirmó el hecho de que ya me lo cambiaron a los seis meses porque dejó de funcionar el famoso “botón para todo”. Claro claro nadie me obligó a comprarlo, pero me gusta mucho la música como para no permitirme el capricho.
Disco duro multimedia Woxter 1,5 TB 200 € (léase eurazos), caben muchas películas aquí, películas que ya me han cobrado puesto que este producto está fabricado en China y dudo que cueste más de 40 €, lo confirmó el hecho de que no lee algunos formatos y la actualización de firmware no resolvió estos inconvenientes. Claro claro nadie me obligó a comprarlo, pero soy un cinéfilo en crisis y necesito ver algunas películas sin pagar más IVA que precio.
Libro electrónico Sony PRS-T1 2 Gb de memoria interna y acepta tarjetas micro SD 179 € (léase eurazos), caben mucho libros aquí, libros que ya me han cobrado puesto que este producto no debe costar fabricarlo en China más de mmm ¿25 €?, lo confirmó el hecho de que la batería se estropeó de seguida, se calentaba al cargarlo y otros errores menores que se solucionaron con un mes de servicio técnico. Claro claro nadie me obligo a comprarlo pero tengo ese vicio, me gusta leer, y a los editores les gusta el dinero, pero yo no lo tengo.
¿Debería sentirme mal por hacer que a estas tres industrias se les acabe el chollo?
No peor de lo que deben sentirse los políticos por hacerme pagar la crisis a mi, entre otros.
A todo esto, las mismas autoridades que nos “putean” bajándonos el sueldo también nos persiguen por descargas ilegales, ellos, que el que no está imputado lo andan buscando.
-¿No es usted un poco pesado con las tres chimeneas?
-Si, lo reconozco, por otra parte, no me cansa.
-¿No se cansa usted de fotografiar siempre lo mismo?
-No siempre es lo mismo, depende mi estado de ánimo, de la luz y de los últimos tutoriales de photoshop que me haya mirado.
-Luego ¿seguirá usted fotografiando este motivo?
-Un si rotundo, acaso no vivimos, paseamos y amamos siempre los mismos lugares…
Me ha gustado siempre leer novelas de ciencia ficción, de Asimov sobre todo, las novelas de cf son del tipo: ¿qué pasaría si? o ¿qué hubiese pasado si? y se crea un universo nuevo para desarrollar historias y personajes. De las del primer tipo son, verbigracia, las de viajes interplanetarios, donde la pregunta era del tipo: ¿que pasaría si construyéramos naves más veloces que la luz? o pudiéramos viajar por agujeros de gusano. De las del segundo tipo ¿qué hubiese pasado si? una de mis favoritas es “Un hombre en el castillo” de Philip K. Dick, donde la pregunta era: ¿qué hubiese pasado si los países del eje ganan la Segunda Guerra Mundial?
Una novela interesante, pero lo que me llevó aquí fue que estaba recordando el año que entramos en el €. Todos tendremos recuerdos de haber pagado algo a cien pesetas para unos meses después y con la entrada de la nueva moneda pagar un €. El recuerdo más claro que tengo es ir paseando con mi hija por la calle y montarla alguna vez en esas máquinas tragamonedas que hay para los niños en algunas tiendas y centros comerciales:
Si, de este tipo, además, mi hija, una enamorada de los caballos, siempre quería montar en ¿lo adivináis? una de un caballo que creo que la pagué yo entera, costase lo que costase al dueño. Corrieron los comerciantes de todo tipo, no solo los dueños de estas máquinas, a reajustar los precios, eso si al alza, pero un alza que nos dejaba como tontos, lo que costaba cien pesetas de repente paso a costar 166 pesetas. La pregunta que me estoy haciendo para imaginar el “otro mundo es posible” es: ¿qué hubiese pasado si en lugar de redondear al alza y ganar 66 pesetas más, los comerciantes y empresas hubiesen redondeado a la baja y nos hubieran cobrado 50 céntimos de €, o sea 83 pesetas, dejando de ganar diecisiete pesetas?
¿Cómo hubiese sido este mundo?